
Buenas tardes. Hoy me he puesto muy navideño. Lo primero de todo, deciros que OS QUIERO MUCHO A TODOS/AS.
Tal afirmación, lejos de parecer gratuita, no es sino el claro reflejo de mis sentimientos. Decía el escritor norteamericano Carson MCCullers que el corazón es un cazador solitario. Pero, amigos, el mío ha tenido la suerte de encontrarse en el dificil camino de la vida con otros corazones capaces de dar tanto como merecen recibir. En un mundo como el actual, con todas sus prisas, tragedias, envidias, zancadillas, guerras, desasosiegos, conflictos y demás malos rollos, es un lujo poder decir, alto y claro: "Tengo gente a mi lado, que me cuida y a la que cuido, que quiere mi bien y yo el de ellos, que sé que están ahí y no siempre en los momentos faciles".
Hoy, comiendo, como cada 22 de Diciembre, Magda tenía un cabreo de una par de eggs al ver en la tele a los nuevos millonarios, alegres y contentos, escanciando champán a diestro y siniestro. Pues yo le he dicho: "Nena, me dá igual, te lo juro, ojalá yo siga siendo el que soy, con lo que tengo, contigo y con el enano y con tan buenos amigos y tan maravillosas familias". En serio, no sabéis lo bien que me vendrían ahora mismo un par de decenas de miles de euros (bueno, sí lo sabeis). Pero, lejos de patalear, prefiero concentrarme en el lado de la vida que me sonrie. Y de esa sonrisa sois todos culpables.
Por eso y por muchas más cosas, desearos una fantásticas Navidades, ojalá que podamos vernos y celebrar la amistad y el amor. Bueno, nos vamos a ver seguro en el bautizo y posterior ágape y posterior karaoke obligatorio (el que no vaya resta diez puntos de la liga de quinielas, decisión del Larguillo Yiyo).
FELIZ NAVIDAD
Tal afirmación, lejos de parecer gratuita, no es sino el claro reflejo de mis sentimientos. Decía el escritor norteamericano Carson MCCullers que el corazón es un cazador solitario. Pero, amigos, el mío ha tenido la suerte de encontrarse en el dificil camino de la vida con otros corazones capaces de dar tanto como merecen recibir. En un mundo como el actual, con todas sus prisas, tragedias, envidias, zancadillas, guerras, desasosiegos, conflictos y demás malos rollos, es un lujo poder decir, alto y claro: "Tengo gente a mi lado, que me cuida y a la que cuido, que quiere mi bien y yo el de ellos, que sé que están ahí y no siempre en los momentos faciles".
Hoy, comiendo, como cada 22 de Diciembre, Magda tenía un cabreo de una par de eggs al ver en la tele a los nuevos millonarios, alegres y contentos, escanciando champán a diestro y siniestro. Pues yo le he dicho: "Nena, me dá igual, te lo juro, ojalá yo siga siendo el que soy, con lo que tengo, contigo y con el enano y con tan buenos amigos y tan maravillosas familias". En serio, no sabéis lo bien que me vendrían ahora mismo un par de decenas de miles de euros (bueno, sí lo sabeis). Pero, lejos de patalear, prefiero concentrarme en el lado de la vida que me sonrie. Y de esa sonrisa sois todos culpables.
Por eso y por muchas más cosas, desearos una fantásticas Navidades, ojalá que podamos vernos y celebrar la amistad y el amor. Bueno, nos vamos a ver seguro en el bautizo y posterior ágape y posterior karaoke obligatorio (el que no vaya resta diez puntos de la liga de quinielas, decisión del Larguillo Yiyo).
FELIZ NAVIDAD




